sábado, 6 de junio de 2009

Pto de la Degollada o del Escoplillo


            Puerto situado en el término municipal de San Pablo de los Montes, en Toledo. Este puerto que no aparece en los planos topográficos oficiales es el camino del Rebollar o del Puerto, el hatajo para comunicar el valle del Avellanar con San Pablo. Con el asfaltado de la pista del pto del Lanchar estuvo apunto de desaparecer en su vertiente sur hasta que se realizó el trazado de la nueva pista. Puerto que ha sufrido el olvido, al igual que muchos otros puertos de Toledo, a causa de poseer algunos kilómetros de elevada dureza que han decidido el acondicionamiento de otros puertos alternativos más suaves. Hasta el último tercio del s.XX fue uno de esos puertos que para poder sortear sus duras rampas los carros llevaban un tiro de cuatro bueyes.
           Forma parte de la amplia grupeta de micro-Finestres toledanos, ideal para la flaca si no fuese por que sus cortas y duras rampas se encuentran horadadas por el paso indiscriminado de cuads y motos.
            Realizando la subida en silencio podremos ver corzos en ambas vertientes, tanto en los margenes de la carretera en la vertiente sur como el las proximidades de San Pablo, al bajar a comer a los huertos y las siembras. En la sur, en la zona más escarpada de sus dos últimos kilómetros si estamos pendientes podremos observar a algún muflón en la espesura, hace muchos años se podía observar alguna res de mayor porte como el venado pero con el vallado de todas las grandes fincas es del todo improbable su presencia. A parte de águilas, buhos, algún buitre..., también me he cruzado en un par de ocasiones con ginetas.



Vertiente Norte:



            Se puede iniciar su ascenso desde diferentes puntos, subiendo por la carretera del pto del Lanchar hasta El Portozuelo y desde aquí directo al collado de La Degollada, desde el carril de Las Navas, por El Calvario, etc. Las "vertientes principales" serían pasando por El Pozito o por la calle del Convento, ambas se unen de nuevo a la altura del Convento. Puesto que se inicia en el casco urbano de San Pablo el primer kilómetro se encuentra con firme de hormigón o asfalto. La "vertiente" que corresponde a la calle del Convento es coincidente con la subida a la Fte Santa hasta el paraje de Las Lanchas.



La Morra en su falda norte por donde discurre la mayor parte del puerto.





La rampa de más dureza con puntas entre el 20 y 25 %.


El Cerillón y el collado por donde discurre la parte final del puerto.





Hay multitud de opciones para realizar esta subida, sin duda las de más dureza es usar los carriles que recortan la subida a poco más de 3 km, de igual modo se pueden solapar con la subida al pto del Lanchar sin necesidad de pasar por El Convento.
Este es un tramo de 500m rozando el 20% de media...


Y este no creo que necesite comentarios...



Vertiente Sur:


            Existen varias posibilidades para realizar la subida pero solo voy a comentar la principal con su variante actual, la variante más antigua prácticamente ha desaparecido sepultada por el monte de la cual expondré alguna imagen.
Comparte la carretera del Pto del Lanchar durante cinco kilómetros y medio.
Lugar donde se separan ambos puertos...





Y la vista desde arriba donde se unen los dos valles.











Último golpe de riñón para alcanzar el collado del puerto.


Lugar donde empieza la subida "de toda la vida" de mucha más dureza que la actual y algunas fotos de esta "vía" casi desaparecida.












domingo, 31 de mayo de 2009

El convento del lugar de San Pablo



    De rapaz, mi madre siempre se preguntaba donde iría cuando veníamos al pueblo, no le daba tiempo a enfriarse el motor de aquel mítico Seat 850 cuando ya había desaparecido corriendo por las callejuelas de San Pablo. La plaza era de paso obligado por si me encontraba a alguno de los chavalillos de mi edad con los que compartía un espíritu libre, estaban lo suficiente asilvestrados como para proponer aventuras interesantes si no, me iba a alguno de mis castillos favoritos formados en gran medida por lanchales de granito. Cuando perdía la noción del tiempo, algo habitual, tiraba para arriba como la cabra que era y la deriva me llevaba en algunas ocasiones a las ruinas del convento, mi jardín secreto.

    No subía por el camino habitual, era más divertido y emocionante sortear los rebollos, saltar cercados y triscar por las peñas..., los carriles y cercados estaban limpios de zarzas y la frontera de las casas del pueblo estaba muy abajo, aún no alcanzaban a un Pozito al que le fue arrancada su magia y belleza, en un principio por la grafiosis que arruinó sus olmos y rematado por un delirio de modernismo absurdo.

    Situado en una propiedad privada, cerrado y "abandonado", es el jardín secreto de los Sampableños. Bajo sus piedras, se escuchan los ecos de la anterior residencia visigoda, más tarde eremítica destinada a velar la estatuilla de La Virgen de Gracia aparecida en la Fuente Santa en 1262. Celosamente guardados por la hiedra, entre los paños que se mantienen en pie resuena el tañir de la campana del postumo monasterio, el Convento de Padres Agustinos Calzados de San Pablo de los Montes.

    Con los avatares de las Guerras Carlistas y ante el temor de los vecinos de Ajofrín a una epidemia de cólera que asolaba Europa y que las correrías propias de una guerra civil alcanzasen al convento en un lugar tan apartado, en 1834 fue devuelta la virgen y sus enseres, desalojando posteriormente los frailes el convento al haber concluido su labor de custodia. La desamortización de 1836 y su posterior incendiado en 1839 para evitar su uso como refugio en las refriegas de la guerra, iniciaron su lánguida decadencia y la transformación en el hermoso jardín que es actualmente.



La huerta...